Cata de vinos y degustación de vinos

Puede parecer que hablamos de una misma idea, pero no. Según sea nuestro objetivo a la hora de “tomar” un vino estaremos realizando una cata o una degustación.

La cata

La cata se puede definir como la técnica de medida y evaluación de las propiedades de los alimentos y, del vino en particular, a través de los sentidos. Sinónimos de cata son análisis sensorial, análisis organoléptico y examen organoléptico.

Dentro de las catas, encontramos distintos tipos. Recordamos que todos estos tipos de cata que se van a comentar, pueden tener dos objetivos distintos: (1) el análisis del producto propiamente dicho y, (2) el disfrute del vino. Así, según la circunstancia, las siguiente catas pueden ser análisis técnicos o degustaciones.

  • Cata vertical: consiste en catar el mismo vino de diferentes añadas con el objetivo de ver la influencia del paso del tiempo en el vino, así como el efecto del clima de cada añada.
  • Cata horizontal: se trata de comparar la influencia del clima sobre una determinada añada en vinos de una región concreta (o no) de las mismas o distintas variedades.
  • Cata a ciegas: examen exhaustivo de un vino sin los prejuicios que pudiera ocasionar el conocimiento del vino a catar.
  • Otras.

La degustación: ocio y disfrute del vino

La degustación o cata hedónica es aquella cuyo objetivo es la de disfrutar del producto sin entrar a una descripción detallada de sus características. Degustamos un vino cuando nuestro fin es compartirlo y disfrutar de lo que nos ofrece sin ningún otro particular. Como se ha comentado anteriormente, se pueden realizar los distintos tipos de cata y que su objetivo sea el disfrute. Entonces, se denominarán degustaciones de cata vertical, degustación de cata horizontal, etc.

Este tipo de degustaciones son los que realizamos cuando visitamos una bodega y nos dan a probar sus caldos. Nuestro objetivo es el disfrute y no la evaluación técnica y concienzuda del producto.

Así pues cuando nos referimos a una evaluación sensorial o técnica del producto, estamos realizando una cata. Por el contrario, cuando nuestro objetivo es el disfrute, estamos realizando una degustación.




Catavinos: la importancia del recipiente

Color, intensidad aromática, entrada en boca… Son parámetros que se pretenden evaluar en una cata o análisis sensorial de vinos. Sin embargo, la amplia variedad de recipientes que disponemos hoy en día, complica la evaluación de estos atributos del vino de una manera repetitiva y sistemática.

De la necesidad de homogeneizar el análisis nació el catavinos

Hace ya unos cuantos años, desde que se empezó a estudiar el vino y el impacto de sus componentes en el perfil organoléptico, se vio una necesidad de establecer un recipiente estándar para analizar el producto.

Así, se definió una copa con unas medidas y características concretas para llevar a cabo estos análisis sensoriales: la copa catavinos. Esta copa, también conocida como copa ISO, se describe en la norma ISO 3591:1977. En esta norma se recogen las especificaciones de dimensiones y grosor de la copa. Fue escrita por primera vez en 1977. Como curiosidad comentar que todas las normas ISO se revisan con periodicidad, realizándose cambios en su contenido. En relación a la norma ISO 3591:1977, mantiene su texto original vigente tras la revisión del 2016.

Así, cualquier texto científico que trate el tema del análisis sensorial de vinos ha de realizarse en esta copa ISO. Además, el uso de esta copa se ha extendido a otros productos relacionados como el vinagre, la cerveza y algunos destilados.

Tres copas catavinos o copas ISO.

No todo es la copa, también el volumen del vino

Perfecto, tenemos una copa estándar para realizar nuestros análisis, pero ahora nos toca ser cuidadosos para obtener unos resultados coherentes.

De nada sirve tener el mismo recipiente si luego al catar los vinos, se va a utilizar un volumen diferente. Tenemos que tener el mismo volumen de vino en todas las copas a catar para que todas las muestras se encuentren en las mismas condiciones. Habitualmente con llenar 1/4 de la copa es suficiente.

No olvidemos que estamos catando, nuestro objetivo es evaluar los vinos y no beberlos todos, fatigando nuestros sentidos y nublándonos el juicio.

Existen otros factores que influyen más allá de la copa

Disposición del catador, sala de cata, número de muestras, etc., que poco a poco iré ampliando.




Aromas y olores en vino ¿qué diferencia hay?

Los que hayáis asistido a alguna cata de vinos, quizás, os habréis fijado que en la jerga enológica se habla de aromas y olores. Pero… ¿qué diferencia existe?

Aromas a frutas blancas, perfil aromático herbáceo, olor a corcho, olor a neumático… ¿captáis ya la diferencia? ¿Sí?

Pues bien, en el análisis sensorial de un vino, los aromas se asocian a sensaciones olfativas agradables y deseables en el vino. Por contra, los olores hacen referencia a defectos y problemas en él.

Aunque pueda parecer una banalidad, utilizar correctamente esta terminología nos ayuda a integrar con acierto nuestras sensaciones sensoriales en una cata de vinos.

¡Ahora ya sabéis lo que toca! ¡A practicar!

¡Salud y buen vino!