XXXIX Batalla del Clarete 2016

Taza batalla del clarete
Detalle de la jarrita de barro en la que se sirve el clarete junto al “preñao”

Un año más, la localidad riojana de San Asensio celebró el pasado domingo día 24 de julio de 2016 la tradicional Batalla del Clarete en su 39ª edición. Coincidiendo con el anterior domingo al día de Santiago, los peroleros (gentilicio que reciben los habitantes de San Asensio) se echan a la calle con un único propósito: disfrutar.

 

Camino a la batalla
Marcha al Pecho de las Cuevas con la Charanga al frente de la multitudinaria comitiva

Y es que, ¿qué otra cosa se puede hacer con 50.ooo litros de vino y casi 4.000 personas? Las reglas del juego son fáciles: manchar de vino cada centímetro cuadrado de tela blanca que encuentres en el camino. Lo mejor es que para cumplir este objetivo todo vale. Pistolas de agua, mangueras, baldes, cañones a presión… ¿Fácil, no?

 

Todo empieza en la Plaza Nueva del pueblo. Allí, desde primera hora se respira un gran ambiente festivo. Para ir abriendo boca, se almuerza un “preñao” con un vasito de clarete (tipo de vino muy arraigado a la localidad). Desde allí, alrededor de las 12 de la mañana, comienza la marcha con los remolques llenos de vino y amenizada con la charanga. ¿El destino? El campo de batalla, que tiene lugar en la cuesta del Pecho de las Cuevas.

Al llegar allí; parada obligada en la carpa que montan algunas de las bodegas del pueblo con sus caldos. Allí, se degustan gratuitamente algunos claretes de la localidad. Hay que ser rápido en beberlo porque rápidamente da comienzo la gran batalla.

Clarete
Desgustando uno de los claretes de la localidad

¿El resultado de la batalla? Todos teñidos de color vino. Ningún vencedor, ni tampoco ningún vencido, grandes y niños satisfechos de haber compartido con locales y visitantes una gran experiencia. Cada año es más evidente la presencia de estos visitantes, turistas nacionales y extranjeros que hacen que el pueblo llegue a triplicar su población ese fin de semana.

Batalla del Clarete ILo que toca al final es volver a la Plaza Nueva, fardando del nuevo color de las ropas a tomar más vinos y comer algunos pinchos. La verdad es que este año el tiempo no acompañó demasiado. Salió el sol justo al terminar la Batalla. Es por esto, que muchos cobardes (entre los que me incluyo), decidimos pasar por casa, darnos una ducha caliente e incorporarnos con los valientes que sí fueron directamente a la Plaza.

Batalla III

El año que viene más y mejor, ¡claro que sí!

Agradecimientos

A Maxim por darme el permiso para utilizar sus imágenes del día.