¿Cuándo aparecieron las barricas en la elaboración del vino?

Actualmente estamos muy familiarizados con las barricas de madera, concretamente roble, utilizadas en la elaboración del vino. Pero, ¿por qué?

Origen de las barricas

Si pensamos en el inicio de la cultura vinícola, tenemos que pensar en el Imperio Romano. En aquella época, el vino era un bien muy preciado. Pero, ¿utilizaban barricas para almacenar sus caldos? ¡No, eso es de bárbaros!”, podría haber sido la respuesta de un paisano romano de la época. Ellos impusieron el sistema de ánforas para el almacenamiento y transporte del vino en todo el Imperio.

Sin embargo, los galos continuaron utilizando un sistema de almacenaje en toneles de madera para sus cervezas y otros brebajes, herencia de la cultura celta. Así, en el siglo I convivieron los dos sistemas de ánforas y toneles.

Contra todo pronóstico, los romanos finalmente aceptaron el sistema bárbaro de los toneles de madera. ¿Por qué? Porque muchos de los vinos que allí habían permanecido, presentaban mejoras en sus atributos, nuevos aromas y sabores, mayor corpulencia… Cabe destacar que los vinos de aquella época para nada se acercan a nuestro concepto actual de vino. En cualquier caso, los contemporáneos apreciaron mejoras en los caldos tras haber pasado por estos toneles.

Así pues, las barricas no sólo se convirtieron en un sistema de almacenaje, si no que se incorporaron a la dinámica de elaboración del vino.

Revolución en el transporte

Adoptar el sistema de toneles y adaptarlo a la elaboración del vino, supuso una gran transformación en la industria vitícola. La forma de una barrica la hace muchísimo más fácil de transportar. Una barrica bien cerrada, con un simple empujón, comienza a rodar, ¡qué más se puede pedir! Imagina transportar 225L (capacidad de la típica barrica bordelesa) en ánforas, sí, en plural…

Y no sólo eso. Además del transporte, también facilitó el almacenaje. Pudiendo apilar unas cuantas barricas, unas encima de otras, simplemente con la ayuda de cuñas de madera.

Barricas y barcos

Las barricas, o toneles en aquella época, llenos de vino eran transportados en barcos. No tenemos que olvidar que el comercio marítimo marcó un antes y un después en las relaciones comerciales.

Todos tenemos muy claro el significado de bodega como lugar donde se elaboran. ¿Y en un barco? También existe una bodega. En este contexto la bodega hace referencia a la zona del barco donde se almacena la mercancía. Además, todos los barcos tienen una capacidad máxima de mercancía, denominada tonelaje, que tiene su origen en la capacidad del barco de almacenar toneles.

¡Ya habéis aprendido una curiosidad más! Ahora a demostrar a vuestros amigos lo entendidos que sois en el tema.




La sidra: introducción

La sidra es una bebida alcohólica típica de la cultura europea proveniente de la fermentación de la manzana. Además, este brebaje se puede encontrar también en países que fueron influenciados por estas culturas como América y Canadá. También cabe destacar la tradición del consumo de esta bebida en el norte de España (Asturias y País Vasco), la península de Bretaña y Normandía.

Para su elaboración se parte de las frutas maduras que se muelen, se prensan y el jugo extraído se fermenta durante aproximadamente cinco meses, para luego embotellarlo. La bebida fermentada resultante presenta un contenido alcohólico de entre 4º y 8º.

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Diagrama de flujo simplificado del proceso de elaboración de la sidra

El origen de la sidra se desconoce con exactitud, pero lo que sí está claro es que su origen se remonta a la introducción del manzano en las zonas de producción. Algunos autores afirman que la sidra (o algún brebaje previo a la sidra) ya era conocida por los hebreos, los egipcios y los griegos, pero no es hasta los escritos romanos cuando se tienen documentos que nombra esta bebida. Los textos romanos hablan de bebidas turbias de manzana que se consumían en los territorios conquistados del Imperio Romano. Algo curioso es que los romanos denominaban sidra a todas las bebidas fermentadas frutales, distinguiéndose la sidra de uva, sidra de manzana y sidra de pera, entre otros. Sin embargo, la sidra de uva, por resultar más aceptada cambió su denominación a vino.

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Toneles de madera de castaño de un llagar tradicional.

La recolección se efectuará en un punto de maduración organoléptica cercano a la óptima. Una vez cosechada, la manzana sigue madurando hasta que se alcanza la madurez organoléptica óptima, que será el momento de la transformación de la materia prima.

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Botella de Sidra Asturiana D.O.P.

Previo a la transformación se debe realizar una mezcla de diferentes variedades de manzana para obtener un mosto equilibrado. La clasificación de las variedades se realiza en base al porcentaje de compuestos fenólicos y acidez total, distinguiéndose las manzanas ácidas, semiácidas, dulces, dulce-amargas y amargas, cuyas proporciones para la obtención de un mosto adecuado están ya estudiadas y establecidas.

Durante el proceso de fermentación de la sidra, la manzana debe sufrir una gran cantidad de transformaciones bioquímicas, siendo los dos bioprocesos principales: la fermentación alcohólica y la fermentación maloláctica.