¿Has probado el vino caliente, Glögg o Glühwein…?

Las navidades siempre invitan a recuperar tradiciones y sabores de toda la vida. Un ejemplo de esto es el vino caliente. En el norte de Europa, desde comienzos de noviembre, cuando se montan ya los primeros mercados navideños, es típico encontrar puestos de este peculiar brebaje.

Mercado navideño en Copenhague

¿Qué es?

Se trata de un vino infusionado con diferentes especias aderezado con un destilado y azúcar. Típicamente se elabora a partir de vino tinto, aunque en algunos países también se puede encontrar elaborado con vino blanco.

Ejemplo de los ingredientes del vino caliente

En un recipiente se añade el vino y se calienta, prestando especial atención a que la mezcla no llegue a ebullición. Dependiendo del país y gusto, se añaden distintas especias y piel de naranja o limón. En general, los ingredientes base son canela, cáscara de naranja y anís, a partir de ahí, todo lo que tú quieras. Finalmente se añade azúcar al gusto y se sirve caliente.

Habitualmente en los establecimientos, se sirve previamente colado, ya que después de la maceración con los ingredientes, quedan gran cantidad de sólidos en suspensión.

El glögg tradicional escandinavo tiene un marcado perfil de clavo y jengibre y se sirve con pasas y almendras.

¿De dónde viene?

Probando el gløgg en Copenhague

El consumo de esta bebida navideña es típica de gran cantidad de países europeos, con sus peculiares variaciones en la receta. Entre los países consumidores encontramos Austria, Noruega (gløgg), Suecia (glögg), Dinamarca (gløgg), Finlandia (glögi), Alemania (glühwein), Reino Unido (mulled wine), Francia (vin chaud), España y un largo etc.

En cuanto a su origen, parece situarse en el siglo XIX en Escandinavia o Alemania. Dependiendo de la fuente en la que busques la información, el origen varía, pero no así la fecha de aparición.

¿A qué sabe?

Bueno, antes de nada, tienes que tener en cuenta que está caliente. ¡Cuidado! Espera un poco y prueba a darle un sorbito.

Lo primero que te viene a la cabeza es que huele mucho a canela y, si estás tomando un glögg escandinavo, notarás también el jengibre. Tras esos aromas, encontrarás el olor alcohólico del vino y del destilado, bastante potenciado por la elevada temperatura del brebaje. Y si prestas atención, notarás las notas cítricas de las cáscaras de naranja o limón.

En boca, se acentuará más el aroma a canela y si paseas el vino caliente por tu boca, comenzarás a notar la astringencia (muy atenuada por las características de la bebida). También, sentirás el dulzor en la punta de la lengua y la acidez en los laterales. Suele ser un vino bastante ligero ya que se utilizan vinos jóvenes (y baratos) para su elaboración.

Finalmente, al tragar notarás un posgusto bastante alcohólico y un marcado carácter cítrico.

Glühwein embotellado en su característica botella en un mercado de Alemania

Y, con fines solidarios…

Es muy habitual, al menos en el norte de España, que los bares ofrezcan este vino caliente sin ánimo de lucro. Se sirve el vino a cambio de la voluntad y la recaudación va destinada a fines solidarios.

Así que, ¿por qué no probarlo?




VIII Fiesta del Pisado de la Uva, Bodegas Lecea

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Llegada a Bodegas Lecea en el Barrio de las Cuevas de San Asensio, La Rioja.

Bodegas Lecea nos ofreció el pasado fin de semana, 5 y 6 de noviembre su octava edición de la Fiesta del Pisado de la Uva 2016 en la localidad de San Asensio, La Rioja. Hace ocho años esta bodega familiar recuperó este tipo de elaboración tradicional de pisado manual en el lago y posterior prensado artesanal en el trujal. el objetivo era fácil, volver a elaborar los vinos de antes en el presente.

Bajo esta elaboración artesanal, la uva es depositada en el lago, que se deja fermentar durante unos quince días, tiempo tras el cual se procede a su pisado y posterior prensado en el trujal manual.

Así, hace ocho años nació bajo el nombre de Corazón de Lago un vino recuerdo del ayer. Además de poder elaborar así su vino tinto maceración carbónica tradicional Corazón de Lago, Bodegas Lecea se ha convertido en bodega referente en enoturismo.

Vista general del pisado en el Lago de la bodega, tomada el sábado.

Bodegas Lecea con su Fiesta del Pisado de la Uva ha ganado el premio a la Mejor Experiencia Enoturística 2016 otorgado por ACEVIN (Asociación Española de Ciudades del Vino). Y no sólo eso, este evento aparece recomendado en diferentes páginas web como catadelvino.com.

Y, ¿por qué?

Fácil, Bodegas Lecea nos invita a volver a los orígenes, a cómo se realizaban antaño los vinos en La Rioja; maceración carbónica, pisado en el lago y prensado en trujal. Todo esto enmarcado en el tradicional Barrio de las Cuevas de San Asensio, donde Bodegas Lecea ubica su bodega.

Copa de clarete Lecea en el calado de la bodega.

No hay que esforzarse mucho para transportarse a épocas pasadas paseando por sus calados del siglo XVI con una copa de Corazón de Lago. La cercanía de los trabajadores y un ambiente familiar hacen esta experiencia muy recomendable.

La facilidad de poder acceder a los calados, de poder visitarlos libremente (con entrada gratuita), sin agobios de grandes grupos permite a los enoturistas una experiencia única, no muy habitual en las bodegas que abren sus puertas. Así, se convierte en otro tipo de enoturismo, más desahogado y de esparcimiento.

Pero, no nos desviémos. ¿Te atreves a descalzarte y pisar la uva?

En el lago hay mucho trabajo por hacer. Anímate a pisar uva, el tiempo que quieras, tú decides. Muchos sitios ofrecen tratamientos con uvas, ¿no? Pues aquí puedes probarlos en tus pies de una manera más rústica y con un objetivo final muy apetitoso: elaborar Corazón de Lago.

Fotograma del pisado de la uva en el lago (@vinoandwine)

El sábado se pudo entrar en el lago para pisar la uva, locales y curiosos, ante la mirada de vecinos y turistas. El domingo se pudo observar cómo se preparaban los orujos resultantes del pisado para su prensado en el trujal tradicional.

Y no sólo eso…

Además de acercar este tipo de elaboración al turista y consumidor, así como poder degustar los vinos de la bodega, por un precio muy asequible (con obsequio de copa grabada con el nombre de la bodega), este evento nos acerca parte de la esencia tradicional y riojana. Degustación de chorizo, puestos de antigüedades y gastronomía, paseos en carro tirado por caballos…

Entonces qué, ¿te animas a ir el año que viene?

Yo desde luego sí. ¿Qué tal os suena la XIX Fiesta del Pisado de la Uva?




XXXIX Batalla del Clarete 2016

Taza batalla del clarete
Detalle de la jarrita de barro en la que se sirve el clarete junto al “preñao”

Un año más, la localidad riojana de San Asensio celebró el pasado domingo día 24 de julio de 2016 la tradicional Batalla del Clarete en su 39ª edición. Coincidiendo con el anterior domingo al día de Santiago, los peroleros (gentilicio que reciben los habitantes de San Asensio) se echan a la calle con un único propósito: disfrutar.

 

Camino a la batalla
Marcha al Pecho de las Cuevas con la Charanga al frente de la multitudinaria comitiva

Y es que, ¿qué otra cosa se puede hacer con 50.ooo litros de vino y casi 4.000 personas? Las reglas del juego son fáciles: manchar de vino cada centímetro cuadrado de tela blanca que encuentres en el camino. Lo mejor es que para cumplir este objetivo todo vale. Pistolas de agua, mangueras, baldes, cañones a presión… ¿Fácil, no?

 

Todo empieza en la Plaza Nueva del pueblo. Allí, desde primera hora se respira un gran ambiente festivo. Para ir abriendo boca, se almuerza un “preñao” con un vasito de clarete (tipo de vino muy arraigado a la localidad). Desde allí, alrededor de las 12 de la mañana, comienza la marcha con los remolques llenos de vino y amenizada con la charanga. ¿El destino? El campo de batalla, que tiene lugar en la cuesta del Pecho de las Cuevas.

Al llegar allí; parada obligada en la carpa que montan algunas de las bodegas del pueblo con sus caldos. Allí, se degustan gratuitamente algunos claretes de la localidad. Hay que ser rápido en beberlo porque rápidamente da comienzo la gran batalla.

Clarete
Desgustando uno de los claretes de la localidad

¿El resultado de la batalla? Todos teñidos de color vino. Ningún vencedor, ni tampoco ningún vencido, grandes y niños satisfechos de haber compartido con locales y visitantes una gran experiencia. Cada año es más evidente la presencia de estos visitantes, turistas nacionales y extranjeros que hacen que el pueblo llegue a triplicar su población ese fin de semana.

Batalla del Clarete ILo que toca al final es volver a la Plaza Nueva, fardando del nuevo color de las ropas a tomar más vinos y comer algunos pinchos. La verdad es que este año el tiempo no acompañó demasiado. Salió el sol justo al terminar la Batalla. Es por esto, que muchos cobardes (entre los que me incluyo), decidimos pasar por casa, darnos una ducha caliente e incorporarnos con los valientes que sí fueron directamente a la Plaza.

Batalla III

El año que viene más y mejor, ¡claro que sí!

Agradecimientos

A Maxim por darme el permiso para utilizar sus imágenes del día.