Los ácidos del vino: acidez total

Como todo zumo de fruta, el mosto contiene gran cantidad de ácidos. Además, todo crecimiento o transformación microbiológica de un producto, conlleva también la producción y composición de ácidos.

Origen de los ácidos

Como se ha introducido, los ácidos presentes en el vino pueden tener su origen en: (I) la materia prima, (II) el metabolismo de microorganismos y (III) la adición por parte del elaborador.

La materia prima del vino, ya sabemos que es el mosto de uva. Como podréis imaginar, dependiendo de la variedad o cultivar que se emplee en la producción del vino, la cantidad y la composición de ácidos variará. En cuanto a los vinos tintos o blancos, no presentan diferencias significativas, debido a que los ácidos se encuentran almacenados en la pulpa de la uva y ésta se utiliza en la elaboración de ambos tipos de vino. Así, el pH que presenten, ambas tipologías de vino no diferirá en exceso.

El metabolismo de los microorganismos también afecta de manera significativa el contenido de ácidos del vino. En general, toda fermentación conlleva producción de ácidos (oxidación incompleta de azúcares) y con ello hacen que el pH del vino disminuya. El caso contrario lo encontramos con las bacterias lácticas. Esta fermentación maloláctica que suele darse después de la fermentación alcohólica, transforma el contenido de ácido málico en ácido láctico, aumentando significativamente el pH. Finalmente, las bacterias acéticas producen ácido acético a partir de etanol, aumentando así la concentración de ácidos y disminuyendo el pH.

En cuanto a la adición externa por parte del elaborador, se tiene adición de ácidos para controlar el pH u otros parámetros relacionados.

Importancia de los ácidos

Los ácidos son parte esencial de lo que denominamos perfil organoléptico del vino. El carácter ácido del vino marcará una de las características más importantes de la fase gustativa del análisis sensorial: el equilibrio ácido-dulce en blancos y el equilibrio ácido-dulce-astringencia en tintos.

Además, ciertos ácidos son volátiles y pueden participar también en la fase olfativa, como el ácido acético, sinónimo de defecto en vinos y característica indispensable en vinagres. Aunque esta acidez volatil se ampliará en otra entrada por presentar características propias y diferenciales a la acidez que estamos comentando.

Ácidos más importantes

Al ser unas moléculas tan importantes, con impacto concreto en el vino, poco a poco se irán desarrollando los ácidos más importantes en entradas individuales. Finalmente, os presento estos ácidos estrella y os invito a estar atentos a nuevas entradas sobre ellos.

acidos del vino. Acidez total
Ácido más importantes presentes en vino.

¿De qué depende el color del vino?: los 7 factores

¡Qué pregunta tan interesante! En general, se podría decir que el color del vino depende de los siguientes factores:

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Sin entrar en muchos detalles, la baya de la uva está compuesta por la pulpa, semillas y piel. La pulpa, incolora (excepto en las variedades tintoreras, diferentes a las blancas y tintas), va a prensarse va a romperse y generar el mosto incoloro.

Por tanto, ¿de dónde viene el color del mosto? De las pieles u hollejos. Según cómo sea la baya, la piel y cómo se manipule todo esto, se obtendrá una intensidad colorante distinta.

1. Variedad

Ya sabemos que las variedades o cultivares de Vitis vinifera se clasifican en tintas y blancas. Obviamente, la cantidad de pigmentos en las pieles de la uva va a influir. Las uvas tintas, ricas en antocianos, van a poder aportar más color al vino. De manera similar, las variedades blancas, ricas en otros pigmentos diferentes a los antocianos, podrán colorear más los vinos, llegando a dorados intensos.

Además de las variedades tintas y blancas tradicionales, existen otras variedades, denominadas tintoreras. Estas variedades presentan la peculiaridad de contener pigmentos en la pulpa de sus bayas. Es decir, el mosto sin maceración de estas variedades presenta color rojizo.

2. Tamaño de la baya (proporción pulpa/piel)

Cuanto más pequeña la baya más intensidad colorante tendrá el vino. Esto es porque la relación pulpa/piel es menor. Si la baya es pequeña, significa que hay más materias colorantes (piel) por unidad de volumen y, consecuentemente, el mosto tendrá más color.

3. Clima

Como ya se explicó, los pigmentos son metabolitos secundarios de defensa, entre otras cosas a la radiación solar. Por ello, en zonas vitícolas donde la radiación solar es más acusada, las bayas de la vid presentarán mayor intensidad colorante, lo que finalmente se traduce en mayor coloración en el vino.

4. Maceración con pieles

Exceptuando las variedades tintoreras, el mosto de todas las variedades no presenta color. Por ello, la maceracion con pieles u hollejos es vital para teñir los mostos y vinos, ya que es allí donde se acumulan los pigmentos y otros metabolitos secundarios.

Así, maceraciones prolongadas con pieles conferirán mayor intensidad colorante al vino. Y sí. El juego con diferentes tiempos de maceración con pieles de variedades tintas, dan  como resultado los vinos rosados o claretes.

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Tres copas de vino. De izquierda a derecha; vino tinto, vino rosado y vino blanco.

5. Método de elaboración (tipo de deposito…)

Grosso modo, el vino puede fermentar en tinas o barricas de madera, depósitos de acero inoxidable y en recipientes de barro. Como ya sabemos, el color va a depender del estado en el que se encuentren los pigmentos en el vino. Este estado, dependerá en gran medida del pH y estado de oxidación de los pigmentos. Así, depositos más porosos y con mayor aireación permitirán una mayor oxidación del vino. Además, recipientes como la madera, también pueden aportar sus propios pigmentos, modificando el color de su contenido.

Cabe destacar también que, cuanto más tiempo pase el vino dentro del depósito, más expuesto estará a la decoloración. Por otro lado, la adición de metabisulfito para el control microbiano, inicialmente decolora el producto, por la combinación de éste con los antocianos

6. Crianza

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Copas de vino tinto criado en barrica.

Unido con este último punto, la crianza, tal y como se ha comentado antes sobre las tinas o barricas de madera, hacen que el estado de los pigmentos se oxiden. De tal manera, que se pierde intensidad colorante, por condensación y oxidación de pigmentos. Por otro lado, esta oxidación modifica el color de los vinos.

En vinos tintos, se pierden las tonalidades azuladas, y se adquieren tonos teja y anaranjados. En cuanto a los vinos blancos, se pierden esos amarillos pálidos y verdes, adquiriéndose tonalidades doradas, incluso amarronadas.

7. Envejecimiento

Continuando la crianza en barrica, llega el envejecimiento en botella. Aunque el vino se encuentre en un ambiente prácticamente reductor, es decir, sin presencia de oxígeno, sí que existe una microoxigenación a través del corcho. Así, de manera más suave, el vino continúa con los procesos de condensación y oxidación de sus pigmentos.

Hay muchos factores y detalles que no se explican en esta entrada. Sin embargo, creo que se ha presentado una idea general sobre los aspectos más relevantes de los que depende el color del vino. Espero, ¡os haya gustado!