¿Qué es la madre del vinagre?

En general, cuando queremos hacer vinagre, no tenemos más que abrir la botella de vino a acetificar y dejarla descubierta, procurando mantenerla aireada. Pero, ¿en cuánto tiempo conseguimos transformar el vino en vinagre?

Acetificación: los inicios son difíciles

Y es que, aunque vino “se pique” fácilmente, producir vinagre es una tarea ardua para las bacterias acéticas. Hay muy poquita población y para iniciar una acetificación espontánea, sin ayuda de inóculos, estas bacterias tienen que producir una estructura compleja en la superficie del vino: la madre.

La madre: estructura bacteriana

Como bien sabéis, las bacterias acéticas requieren oxígeno para la acetificación. Dentro del vino hay poca concentración de oxígeno y por ello estas bacterias tienden a hacia la superficie (son móviles). Sin embargo, mantenerse ahí es complicado para ellas y han ideado una estrategia para mantenerse “a flote”.

Una vez en la superficie, las bacterias acéticas producen celulosa que se acumula, flotando encima del vino en acetificación. Después de un tiempo, gracias a la producción de celulosa de toda la comunidad acética, se crea una malla, donde quedan embebidas las bacterias. 

Así, las bacterias están en contacto con el aire, de donde toman O2 y sumergidas en vino, de donde toman etanol para su oxidación y obtención de energía.

¿Y si no se forma madre?

Siempre puede ocurrir que la población microbiana en un cierto recipiente no sea suficiente para iniciar el proceso. En estos casos, no hay nada mejor que airear un poco el vino e introducir un trocito de madre de un recipiente en el que sí se haya formado. ¡Veras que rápido crece y se inicia la acetificación!

Como habéis podido leer, el proceso de acetificación, al requerir de O2 difiere un poco de la fermentación alcohólica y la fermentación maloláctica, donde las levaduras y bacterias, realizan la fermentación sumergidas en el mosto/vino.

¿Os pica la curiosidad?

Tomad un vino, cuanto más natural mejor (el SO2 retrasa o puede dificultar el proceso), aireadlo y dejadlo reposar en un recipiente que permita que el vino adquiera gran superficie de contacto con el aire. ¡A ver qué pasa!

El ácido tartárico y sus sales en el vino

Aquí tenemos el ácido protagonista del vino. El ácido tartárico es el ácido más abundante en mosto y vino y, consecuentemente, el que más contribuye a la acidez total. Su concentración y manejo va a determinar ciertos aspectos clave del vino.

¿Qué es el ácido tartárico?

El ácido tartárico es el ácido orgánico mayoritario de los vinos que puede insolubilizarse parcialmente en presencia de cationes de calcio o potasio, formando sales.

Debido a la alta concentración de ácido tartárico es habitual que se una con estos cationes de calcio y potasio (también muy abundantes en vino) formando sales.

Tartratos: sales de ácido tartárico

La presencia de estas sales en el vino es habitual pero, el problema radica en su baja solubilidad. Así, cuando estas sales se forman y alcanzan cierta concentración; precipitan.

Además, la solubilidad de estas sales se ve disminuida por la formación de alcohol durante la fermentación alcohólica y por el enfriamiento del vino. Durante la conservación del vino, concretamente en invierno, este proceso de insolubilización se produce de manera espontánea.

Precipitación tartárica: ¿defecto del vino?

Absolutamente no. La formación de precipitados de tartratos no significa un defecto en el vino. Éste fenómeno no supone un defecto en la calidad del vino y no afecta al perfil organoléptico del vino.

Sin embargo, si se produce esta precipitación puede suponer un inconveniente comercial. ¿Quién quiere que su vino tenga sedimentos? Así es, el consumidor es el que rechaza el producto por desconocimiento o miedo a que se encuentre en malas condiciones. Por otro lado, existe una corriente en el sector enológico a valorar estos vinos con precipitados de tartratos, debido a que estos vinos no tienen un tratamiento específico para eliminarlos y son, por decirlo de alguna manera, más “naturales”.

¿Cómo evitamos que el consumidor reciba una botella con precipitados de tartratos?

Fácil, estabilizándolos. Es habitual tras la clarificación, o estabilización coloidal, estabilizar también los vinos a nivel de tartratos. Lo más habitual es recurrir a una estabilización por frío. Aprovechando que estas sales precipitan de forma natural con el frío, este proceso se fuerza en bodega y, así estas sales quedan en bodega, no llegando a embotellarse.

Así pues, los precipitados tartáricos son unos sedimentos que pueden aparecer en el vino y en ningún caso suponen un defecto organoléptico. Únicamente nos indican que en bodega no se han estabilizado tartáricamente. ¡No deseches una botella por estos precipitados, seguro que el vino está exquisito!

 

Cata de vinos y degustación de vinos

Puede parecer que hablamos de una misma idea, pero no. Según sea nuestro objetivo a la hora de “tomar” un vino estaremos realizando una cata o una degustación.

La cata

La cata se puede definir como la técnica de medida y evaluación de las propiedades de los alimentos y, del vino en particular, a través de los sentidos. Sinónimos de cata son análisis sensorial, análisis organoléptico y examen organoléptico.

Dentro de las catas, encontramos distintos tipos. Recordamos que todos estos tipos de cata que se van a comentar, pueden tener dos objetivos distintos: (1) el análisis del producto propiamente dicho y, (2) el disfrute del vino. Así, según la circunstancia, las siguiente catas pueden ser análisis técnicos o degustaciones.

  • Cata vertical: consiste en catar el mismo vino de diferentes añadas con el objetivo de ver la influencia del paso del tiempo en el vino, así como el efecto del clima de cada añada.
  • Cata horizontal: se trata de comparar la influencia del clima sobre una determinada añada en vinos de una región concreta (o no) de las mismas o distintas variedades.
  • Cata a ciegas: examen exhaustivo de un vino sin los prejuicios que pudiera ocasionar el conocimiento del vino a catar.
  • Otras.

La degustación: ocio y disfrute del vino

La degustación o cata hedónica es aquella cuyo objetivo es la de disfrutar del producto sin entrar a una descripción detallada de sus características. Degustamos un vino cuando nuestro fin es compartirlo y disfrutar de lo que nos ofrece sin ningún otro particular. Como se ha comentado anteriormente, se pueden realizar los distintos tipos de cata y que su objetivo sea el disfrute. Entonces, se denominarán degustaciones de cata vertical, degustación de cata horizontal, etc.

Este tipo de degustaciones son los que realizamos cuando visitamos una bodega y nos dan a probar sus caldos. Nuestro objetivo es el disfrute y no la evaluación técnica y concienzuda del producto.

Así pues cuando nos referimos a una evaluación sensorial o técnica del producto, estamos realizando una cata. Por el contrario, cuando nuestro objetivo es el disfrute, estamos realizando una degustación.




¿El vinagre contiene alcohol?

Generalmente sí, ¿sorprendido/a? Una mínima cantidad de etanol es esencial para mantener el vinagre tal y como lo conocemos durante el tiempo.

Profundizando en el metabolismo de las bacterias acéticas…

Las bacterias acéticas son expertas en tomar como alimento lo poco útil que queda tras la fermentación alcohólica de las levaduras, incluso tras la fermentación maloláctica: el etanol.

Existen dos tipos de bacterias acéticas según el uso que le den al etanol. Unas pueden oxidarlo únicamente hasta ácido acético y otras, pueden oxidarlo completamente hasta CO2 y H2O. Ahora bien, si fermentan las oxidadoras parciales (ciclo de Krebs inactivo), no hay problema, la acetificación se detiene en ácido acético y tenemos vinagre. Pero, ¿qué pasa con las oxidadoras totales (ciclo de Krebs activo)?

He aquí el problema, las principales especies de bacterias acéticas que participan en este proceso, pertenecientes a los géneros Gluconobacter Gluconacetobacter, son oxidadoras totales. ¡Cuidado! Esto quiere decir que una vez hayan transformado todo el etanol en ácido acético, tomarán el acético del medio y los oxidarán hasta CO2 y H2O.

¿Etanol? Sí, un poquito

Y aquí está el truco. La presencia de etanol inhibe la toma de ácido acético del medio. Así, las bacterias acéticas no pueden tomar ácido acético del medio y alterar el vinagre producido cuando hay etanol en el medio.

Una vez la acetificación se ha completado, se suele añadir una pequeña concentración de etanol (por ejemplo, un 1%). Otra estrategia podría ser utilizar un vino con suficiente graduación alcohólica que las bacterias no puedan transformar completamente a ácido acético y que quedase etanol residual tras la acetificación.

O… Podemos pasteurizar

Y esto entre comillas. La pasteurización destruye todo microorganismo viviente en el vinagre pero, alterna mucho el perfil organoléptico de este. Así pues, esta alternativa es únicamente válida en vinagres industriales y no en las artesanales o de alta gama.

Todo tiene un por qué y aquí habéis aprendido el por qué de la presencia de etanol en el vinagre. La fisiología microbiana es curiosa y muchos hechos responden a lo caprichoso de la naturaleza.




Influencia del pH en el vino

El pH es un parámetro importante a estudiar en vino ya que, de este valor dependerán muchas características del vino.

¿Qué es el pH?

El pH es una escala que sirve para cuantificar el grado de acidez o basicidad de una disolución acuosa. Esta medida indica la concentración de iones H+ disociados en una disolución en una escala del 0 al 14.

pHs más bajos indican mayor concentración de H+ disociados y por tanto mayor acidez. Por el contrario, menor concentración de H+ indica basicidad o alcalinidad.

Comúnmente, las sustancias capaces de ceder un ión H+ en disolución se denominan ácidos. De manera análoga, las sustancias capaces de aceptar esos H+ se denominan bases.

H-Ácido ↔ Base + H+

Influencia del pH en las propiedades del vino

Así, según la composición química del vino, éste presentará un pH distinto que tendrá influencia en distintas características del vino:

  • Microorganismos: los microorganismos tienen intervalos de pH en los que pueden crecer. Fuera de estos valores, mueren o se inactivan. Además, pHs elevados aumentan el riesgo de contaminación por bacterias acéticas, mohos y otros microorganismos no deseados. En cuanto a la fermentación maloláctica, el pH funciona como potente agente de selección de especies, por lo que es de vital importancia controlar este valor para un correcto desarrollo del proceso fermentativo.
  • Color: como ya se comentó en la entrada sobre polifenoles, el pH marcará el grado de polimerización y estado de oxidación de los antocianos en el vino influyendo directamente en el color del vino.
  • Sabor: el carácter ácido de los vinos tiene que estar en equilibrio con el resto de sensaciones gustativas. En blancos tiene que existir un equilibrio entre ácidez y dulzor y en tintos debe de haber una consonancia entre ácidez, dulzor y astringencia.
  • Sulfitos: anteriormente se comentó también que la efectividad y las propiedades que presenta el dióxido de azufre en disolución dependen del pH. Es importante conocer este parámetro para relacionarlo con el potencial del dióxido de azufre en el vino tratado. Concretamente, a valores de pH bajos, el poder antimicrobiano del sulfuroso aumenta.
pHmetro vino VinoandWine
Imagen de un pHmetro. Sensor que mide la concentración de H+ en el medio por conductividad eléctrica.

El pH del vino

El valor del pH de los mostos oscila entre 2,7 y 3,8. Valores muy bajos en la escala del pH. Tras la fermentación alcohólica, este valor suele disminuir ligeramente debido al metabolismo de las levaduras. Éstas durante su crecimiento producen distintos ácidos que hacen que disminuya el valor del pH.

Contrariamente, los vinos que llevan a cabo la fermentación maloláctica, aumentan un poco el valor del pH. Esto se debe a que se transforma el ácido málico (un ácido dicarboxílico) en ácido láctico (ácido monocarboxílico, más débil).




¿Cristales en el vino?: La precipitación tartárica

Lo habitual es no encontrar cristales en el vino, pero a veces ocurre. ¿Lo tomaríais como un defecto organoléptico? La respuesta correcta es no. Únicamente se trata de un defecto visual que no compromete la calidad del vino.

¿Qué es la precipitación tartárica?

La precipitación tartárica aparece como un sedimento de aspecto cristalino, de color blanquecino o ligeramente coloreado, habitualmente formando una costra. El vino se mantiene limpio y sus propiedades organolépticas no se ven modificadas con la presencia de esta precipitación.

Así, estos cristales son el resultado de la conjugación del ácido tartárico e iones presentes en el mosto. Esta precipitación es muy habitual por el alto contenido en ácido tartárico (el ácido más abundante en el mosto) con iones, muy habituales en zumos de frutas.

¿De dónde vienen estos cristales?

Corcho que presenta una muestra de cristales tartáricos.

Vamos poco a poco. Recordamos que el vino es el resultado de la fermentación alcohólica del mosto de uva. Como tal, el vino conserva muchos componentes provenientes de la uva, polifenoles, aromas, contenido nitrogenado, minerales, ácidos, etc. Precisamente, en el contenido iónico (o mineral) y los ácidos del vino es dónde radica el origen de estos cristales.

¿Por qué se forman?

Estos zumos presentan gran contenido mineral que, al cabo del tiempo tienden a precipitar en forma de sal. Solo tenéis que pensar que el zumo es un líquido que contiene gran cantidad de iones. Cuando se añade mucha cantidad por ejemplo de sal común (NaCl), llega un momento que precipita en el fondo y no llega a disolverse.

Esto es precisamente lo que ocurre con el vino. Presenta gran cantidad de iones K+ y Ca2+. Así, el ácido tartárico puede insolubilizarse parcialmente en presencia de iones calcio o potasio, formando sales.

¿Cómo evitar su aparición?

Tras la clarificación es habitual realizar la estabilización tartárica que puede realizarse por:

  • Tratamientos por frío.
  • Adición de sustancias que impiden las precipitaciones tartáricas (Ácido metatartárico, carboximetilcelulosa y manoproteínas)
  • Aplicación de otras tecnologías, como la electrodiálisis, el intercambio iónico o la ósmosis inversa.

Este último punto sobre estabilización tartárica se ampliará en próximas entradas.




Catavinos: la importancia del recipiente

Color, intensidad aromática, entrada en boca… Son parámetros que se pretenden evaluar en una cata o análisis sensorial de vinos. Sin embargo, la amplia variedad de recipientes que disponemos hoy en día, complica la evaluación de estos atributos del vino de una manera repetitiva y sistemática.

De la necesidad de homogeneizar el análisis nació el catavinos

Hace ya unos cuantos años, desde que se empezó a estudiar el vino y el impacto de sus componentes en el perfil organoléptico, se vio una necesidad de establecer un recipiente estándar para analizar el producto.

Así, se definió una copa con unas medidas y características concretas para llevar a cabo estos análisis sensoriales: la copa catavinos. Esta copa, también conocida como copa ISO, se describe en la norma ISO 3591:1977. En esta norma se recogen las especificaciones de dimensiones y grosor de la copa. Fue escrita por primera vez en 1977. Como curiosidad comentar que todas las normas ISO se revisan con periodicidad, realizándose cambios en su contenido. En relación a la norma ISO 3591:1977, mantiene su texto original vigente tras la revisión del 2016.

Así, cualquier texto científico que trate el tema del análisis sensorial de vinos ha de realizarse en esta copa ISO. Además, el uso de esta copa se ha extendido a otros productos relacionados como el vinagre, la cerveza y algunos destilados.

Tres copas catavinos o copas ISO.

No todo es la copa, también el volumen del vino

Perfecto, tenemos una copa estándar para realizar nuestros análisis, pero ahora nos toca ser cuidadosos para obtener unos resultados coherentes.

De nada sirve tener el mismo recipiente si luego al catar los vinos, se va a utilizar un volumen diferente. Tenemos que tener el mismo volumen de vino en todas las copas a catar para que todas las muestras se encuentren en las mismas condiciones. Habitualmente con llenar 1/4 de la copa es suficiente.

No olvidemos que estamos catando, nuestro objetivo es evaluar los vinos y no beberlos todos, fatigando nuestros sentidos y nublándonos el juicio.

Existen otros factores que influyen más allá de la copa

Disposición del catador, sala de cata, número de muestras, etc., que poco a poco iré ampliando.




Catando Don Peduz 2014

Hoy os presento otro vino riojano diferente. Se trata de Don Peduz 2014. Se trata de un vino joven de maceración carbónica sin paso por barrica. El vino se elabora en la bodega Hermanos Frías de Val, situada en la localidad de Villabuena de Álava.

Este tipo de vinos son los que solemos encontrar en los bares de la zona: alta expresión aromática y muy tánicos, debido al método de elaboración. La variedad Tempranillo es una variedad bastante neutra que con este tipo de elaboración presenta gran expresividad y potencia. Se nota que al catar esta añada “antigua”, el color está más evolucionado y no es tan fresco y potente como lo sería la añada más próxima (2015 o 2016).

Ficha de cata de Don Peduz 2014





Calentamiento global: efecto sobre la maduración de la uva

Mucho se habla últimamente sobre el efecto del calentamiento global sobre la calidad del vino. Pero, ¿realmente conocemos las consecuencias de este proceso en el vino?

El calentamiento global: concepto

Creamos o no en el efecto invernadero o en el calentamiento global, lo cierto es que año tras año la temperatura media de la Tierra aumenta lenta, pero progresivamente. El principal problema de esto es una modificación en los ecosistemas y relaciones entre los seres vivos y el entorno.

Este cambio de relaciones de los seres vivos con el entorno pueden llevar a que algunos organismos se adapten mejor o peor a sus ecosistemas. Por ejemplo, un aumento en la temperatura, está llevando a la extinción del coral, un organismo muy susceptible a los cambios de temperatura.

En el caso de las plantas, en general, una mayor temperatura, hará que su metabolismo se dispare y se desarrolle con mayor facilidad. Pero no todo es bueno. Si bien es cierto que algunas actividades vegetales se verían potenciadas, otras mantendrían su ritmo habitual, no adaptándose a esta nueva situación y causando un desequilibrio en el desarrollo de la planta.

El calentamiento global y la madurez de la uva

Así, tal y como se ha introducido antes, las plantas y, particularmente la vid, va a sufrir cambios en su desarrollo. Anteriormente, en otra entrada, se comentó la importancia de la maduración de la uva en la calidad del vino. Pues bien, esta maduración que se puede dividir en dos fases: (1) maduración fisiológica y (2) maduración fenólica, se está viendo afectada.

El aumento de la temperatura media terrestre está llevando a un rápido desarrollo fisiológico de la bayas de la uva. Así, en poco tiempo, las bayas adquieren gran tamaño y son capaces de acumular gran concentración de azúcares.

Por el contrario, la madurez fenólica no se ve potenciada por el aumento de las temperaturas, requiriendo de un tiempo similar al que se daría antes de que las temperaturas aumentasen.

Consecuencias del efecto invernadero sobre la maduración de la uva

Y, ¿qué pasa con todo esto? Tal y como se presentó en “¿Cuándo se vendimia?”, la acumulación de azúcares se mantiene hasta el final de la maduración. Es decir, hasta que no se extrae el racimo de la vid, la planta sigue acumulando azúcares en las bayas.

Por otro lado, si queremos que nuestros vinos presenten buenos perfiles fenólicos, tan importantes para los aromas y color, necesitamos mantener los racimos en la vid hasta que se alcance la madurez fenólica.

El problema radica en que estos procesos de maduración, antaño secuenciales, cada vez se separan más en el tiempo. Se alcanzan niveles de azúcar para vinificación bastante antes de alcanzar niveles fenólicos óptimos. Así, mientras la baya adquiere su madurez fenólica, continúa almacenando azúcar que tras la fermentación alcohólica, dará vinos con un grado alcohólico muy elevado. Hace unas décadas no existían vinos con 15% (vol/vol) de alcohol y, sin embargo, hoy día se están volviendo cada vez más habituales.

Además, la gran cantidad de azúcar y consecuente producción de etanol, también influye en la dinámica de la fermentación, afectando de distinto modo a los diferentes agentes que toman parte en ella.




Oler o no oler: el umbral de percepción

El umbral de percepción se define como la cantidad mínima de sustancia necesaria para ser detectada por un organismo. En el caso concreto de la cata de un vino y centrándonos en la fase olfativa, el umbral de percepción de un compuesto es la concentración mínima de la sustancia capaz de estimular las neuronas olfativas y enviar una señal al cerebro. Por supuesto, para que una molécula pueda ser detectada por una neurona olfativa, ha de ser volátil.

El umbral de percepción olfativo es diferente para cada molécula

Cada molécula presenta un umbral olfativo distinto, alto, medio o bajo. Esto hace que de toda la complejidad química presente en el vino, únicamente podamos llegar a percibir unas 50-60 sustancias volátiles.

Así pues, el hecho de detectar un determinado compuesto volátil depende de: (1) la concentración de la molécula en cuestión y (2) del umbral olfativo de la persona que lo pretende detectar.

Como imaginaréis, la concentración de ciertos compuestos es muy variable y teniendo en cuenta que prácticamente el 1% del vino (el resto es agua y etanol) determina el perfil organoléptico, el umbral olfativo juega un papel fundamental en la percepción de los aromas y olores.

Para que os hagáis una idea, el furfural (cuyo descriptor aromático es el caramelo, notas de típicas maderas muy tostadas) tiene un umbral de 3000 µg/L mientras que el octanoato de etilo (frutal y fresco) lo tiene de 8 µg/L. ¿Qué quiere decir esto? Que se requiere mucha más concentración de furfural para ser detectada por la nariz humana.

La concentración de la sustancia también es importante

Por muy bajo que tengamos el umbral olfativo, si no hay suficiente concentración de ese odorante, no lo podremos percibir. Siguiendo con el ejemplo anterior, la concentración típica del octanoato de etilo es de 630 µg/L y la del furfural de 100 µg/L.

Por tanto, en condiciones normales no seremos capaces de percibir el furfural a no ser que lleguemos a su elevado umbral olfativo.

La interacción entre compuestos modifica el umbral olfativo

Tenemos que recordar que el vino es una matriz compleja. Es por ello que la presencia de alguna molécula puede tener un efecto sinérgico o antagónico en su percepción. Por ejemplo, la presencia de TCA enmascara totalmente la percepción de otras moléculas odorantes. Los receptores olfativos únicamente son capaces de detectar el TCA, se saturan y no pueden detectar otras sustancias.

El umbral de percepción varía entre las personas

Así es, no todos tenemos la misma afinidad por según qué odorantes. Dependiendo de la molécula volátil y el individuo presentará un umbral superior o inferior. En general, se dice que las mujeres presentan un umbral de percepción más bajo que los hombres.

Sin embargo, no hay que preocuparse. Con entrenamiento, los umbrales de percepción pueden disminuir significativamente. Esto se hace especialmente crítico cuando se establece un panel de cata. De nada sirve tener un catador con umbrales muy bajos si el resto presenta un umbral superior. Por ello el entrenamiento de los catadores es crítico para que (1) los umbrales sean similares y (2) que los catadores describan un mismo descriptor aromático para un determinado estímulo. Así se consigue que los participantes del panel den una respuesta homogénea ante un estímulo concreto.

 



¿El vino caduca?

¿Nunca os habéis preguntado por qué el vino no tiene fecha de caducidad? Es curioso que la mayoría de alimentos tengan una. Sin embargo el vino, es una de las pocas bebidas que no tiene.

Entonces, ¿qué hace al vino especial para no caducar?

El vino es un alimento seguro

En términos de Seguridad Alimentaria, el vino es un alimento seguro. Cuando se habla de Seguridad Alimentaria, se hace referencia a la posibilidad de que microorganismos patógenos puedan crecer en el alimento y afectar a la salud del consumidor. Como habréis podido deducir, el vino, no presenta problemas de patógenos por mucho tiempo que lo hayamos guardado.

Pero, ¿qué le ha pasado al mosto para que su fermentado pueda ser “inmortal”?

¿Qué tiene el vino para que sea un alimento seguro?

Las propias características del vino hacen de él, un medio en el cual no pueden crecer patógenos. En general, los microorganismos patógenos, requieren de condiciones relativamente cómodas para crecer.

Y, el vino no las culpe. Vamos a ver por qué:

Así, la triada etanol, pH y SOhace del vino un alimento seguro. Además, como ya sabemos, tras la actividad de levaduras y bacterias lácticas, el vino queda muy empobrecido en nutrientes, dificultando aún más el desarrollo de otros microorganismos.

El vino picado, concepto de calidad alimentaria

El vino es un alimento seguro sí, pero, puede picarse, es decir, puede alterar sus propiedades por crecimiento microbiano sin causar daño al consumidor. En tal caso, diremos que el vino puede ser alterado.

Un alimento alterado es aquel que, por causas no provocadas deliberadamente, ha sufrido variaciones en sus características organolépticas (sabor, color, olor, textura), composición química o valor nutritivo. Aunque se mantenga inocuo (no constituye un riesgo para la salud) ya no es apto para el consumo.

La presencia de microorganismos no patógenos puede llevar a la alteración de un producto sin comprometer su seguridad alimentaria. El proceso natural de las cosas sería que el vino, se acetificara por el metabolismo de las bacterias acéticas, transformándose en vinagre.

Así pues, el vino no caduca pero puede alterarse.

Todo lo explicado se extiende también a los destilados y, en general a bebidas alcohólicas de poca graduación como sidra y cerveza. Aunque en estas últimas sí que puede darse algún caso de contaminación de patógenos.




El nitrógeno en la elaboración del vino

El nitrógeno es unos de los nutrientes más importantes para que los microorganismos crezcan, se multipliquen y realicen sus funciones vitales. En el caso de la elaboración del vino, la falta de nitrógeno es uno de los principales problemas de fermentación.

Normalmente, hay cantidad suficiente de azúcares para realizar la fermentación alcohólica. Sin embargo, los mostos suelen ser pobres en nitrógeno. Y aquí es donde se presenta el problema. El nitrógeno es esencial para la síntesis de aminoácidos y proteínas, moléculas imprescindibles para las células.

¿De qué depende la concentración de nitrógeno en el mosto?

La concentración de nitrógeno del mosto depende en gran medida de: (1) la variedad de uva, (2) el grado de maduración de la uva, (3), el grado de fertilización del viñedo, (4) la posible infección por Botrytis cinerea, (5) la excesiva clarificación del mosto…

Esquema de los factores más relevantes que condicionan el contenido nitrogenado de los mostos

Así como el perfil organoléptico, la concentración de nitrógeno variará en función de la variedad de uva. Además, la vendimia de estas uvas, determinará en gran medida el contenido nitrogenado del mosto. Una vez se alcanza la madurez fisiológica, el contenido de nitrógeno va disminuyendo progresivamente.

La infección de las bayas por parte de hongos, como Botrytis cinerea, u otros microorganismos reduce el contenido nitrogenado. Esto es debido a que estos patógenos crecen muy rápido, consumiendo gran parte del nitrógeno de las bayas.

Finalmente, la manipulación de los mostos en bodega, condiciona el contenido de nitrógeno de los mostos. Una clarificación excesiva disminuye considerablemente el contenido en nitrógeno, debido precisamente, a la eliminación de proteínas.

El contenido de nitrógeno y la fermentación

Teniendo en cuenta todos estos factores, nos encontramos con una concentración variable de YAN (yeast assimilable nitrogen, o en castellano, nitrógeno asimilable por las levaduras) de 100-500 mg/L. Dentro de este marco, se considera que una concentración menor de 140 mg/L de YAN es un déficit por limitación de nitrógeno.

Para que os hagáis una idea de la problemática del nitrógeno en vinificación, el 78% de los mostos del año 2005 del área mediterránea eran inferiores a 140 mg/L. En estos casos, no hay otra solución que añadir nitrógeno externo al mosto, práctica amparada por las Denominaciones de Origen.

Por ello,  es muy habitual suplementar los mostos con nitrógeno. Asegurando así, un correcto desarrollo de la fermentación alcohólica. Esta práctica cada día es más habitual debido a la tendencia de vendimiar uvas con elevada madurez fenólica.




Aromas y olores en vino ¿qué diferencia hay?

Los que hayáis asistido a alguna cata de vinos, quizás, os habréis fijado que en la jerga enológica se habla de aromas y olores. Pero… ¿qué diferencia existe?

Aromas a frutas blancas, perfil aromático herbáceo, olor a corcho, olor a neumático… ¿captáis ya la diferencia? ¿Sí?

Pues bien, en el análisis sensorial de un vino, los aromas se asocian a sensaciones olfativas agradables y deseables en el vino. Por contra, los olores hacen referencia a defectos y problemas en él.

Aunque pueda parecer una banalidad, utilizar correctamente esta terminología nos ayuda a integrar con acierto nuestras sensaciones sensoriales en una cata de vinos.

¡Ahora ya sabéis lo que toca! ¡A practicar!

¡Salud y buen vino!

XVIII Fira del Vi en Tarragona

Entrada
Entrada a la XVIII Fira del Vi organizada por la D.O. Tarragona.

El pasado fin de semana (10, 11 y 12 de junio de 2016) se celebró la decimo octava edición de la Feria del Vino de la D.O. Tarragona. Allí, se reunieron algunas de las bodegas más emblemáticas de esta Denominación de Origen.

La feria tuvo lugar en la céntrica calle de la Rambla Nova, tomando un par de tramos de ésta. Además de los stands de las propias bodegas de la D.O., la organización dispuso de stands de información, stands dedicados a la realización de actividades y puestos gastronómicos.

Feria casetas
Detalle de las casetas de los diferentes stands de la Fira.

La promoción que se ofertaba era la degustación de 6 vinos, además de una copa, por 10€. Esto permitía degustar diferentes vinos por un módico precio. Algo muy reseñable era que la degustación de todos los vinos, se pagaba con un tiquet único, es decir, no había vinos que costasen más de un tiquet. También, si el vino era de tu agrado, se podían comprar botellas de vino. Una muy buena idea a tener en cuenta si se va en grupos numerosos.

En cuanto a la publicidad del evento, eché de menos un poco más de difusión de este evento. De no ser por compañeros que, de alguna manera estaban relacionados con él, no me hubiera enterado. Eso sí, el ambiente que se juntó allí fue muy agradable. Muchos curiosos se acercaron y pudieron degustar los vinos.

Previo al evento público, se eligieron los vinos premiados de esta feria. Éstos estaban bien identificados y era facil encontrarlos. Bodegas más grandes y otras más pequeñas tuvieron su hueco en este acontecimiento. Así, pudieron dar a conocer el producto que, a fin de cuentas, de esto se trata.

Vinos
Entrada a la XVIII Fira del Vi organizada por la D.O. Tarragona.

Personalmente, me apunté algunos nombres y vinos para seguirlos, buscarlos y finalmente comprarlos. Vamos, que con el trato agradable, junto con la calidad del producto, me convencieron.

Para ser una D.O. pequeña y poco conocida el evento fue muy interesante. Por supuesto, un poco más de difusión y mayor número de bodegas participantes sería de agradecer. No sé si esto es debido a un alto coste del stand u otro motivo. En cualquier caso, queda en manos de los organizadores hacer más accesible a las bodegas su participación para dar nombre y prestigio al conjunto que ellas representan.

¡Volveremos!

Bacterias lácticas y fermentación maloláctica

Retomamos la microbiología enológica, esta vez centrándonos en las bacterias lácticas del vino. En esta entrada se concretará un poco más sobre estos microorganismos y su contexto enológico e importancia en la mejora organoléptica de los vinos.

La fermentación maloláctica (FML) es una segunda fermentación opcional del vino que realizan las bacterias lácticas (BAL) del vino, diferentes especies, pero sin duda Oenococcus oeni es la especie que de forma natural predomina y la que se inocula en los cultivos iniciadores.

Bacterias lácticas en el vino

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Microscopia electrónica de barrido de O. oeni (Fuente: Wikipedia)

Las BAL son un grupo microbiano muy interesante en el campo de la alimentación. Morfológicamente pueden ser bacilos (forma alargada) o cocos (forma redonda). En caso de O. oeni son cocobacilos.

A la hora de desarrollarse algunos pocos se encuentran células aisladas pero lo más típico es que se agrupen. Oenococcus oeni forma cadenas largas, cuanto más envejecido el cultivo, más largas son estas cadenas.

Oenococcus oeni

O. oeni se acaba imponiendo como BAL predominante porque es la que mejor está adaptada a las condiciones del vino, aunque tenga requerimientos nutricionales complejos.

Son acidófilas y sobre todo tienen gran resistencia a etanol. Es por ello que los nichos ecológicos más frecuentes de O. oeni son el vino y la sidra.

Bioquímica de la FML

La FML es un proceso metabólicamente simple que consta de una única reacción.

Transforma el ácido L-(-)-málico en L-(-)-láctico. Esta reacción está catalizada por el enzima maloláctico, que la tienen diferentes BAL.

Aparte del ácido láctico se genera CO2 ya que se trata de una descarboxilación. Como no es un proceso vigoroso, el CO2 no se aprecia tanto que como en la fermentación alcohólica.

Contexto energético de la FML

Una vez las levaduras han terminado de transformar el mosto en vino, el medio es totalmente diferente al de partida. Además de la elevada concentración de etanol, el pH y la escasa o nula presencia de azúcares, las levaduras han producido otra serie de compuestos tóxicos o inhibidores del crecimiento.

Ante esta situación, las BAL van a intentar sobrevivir en ese medio hostil de la mejor manera que puedan. Similar a las levaduras, las BAL también fermentan azúcares, pero en el vino no se encuentran en concentraciones tales como para sustentar el crecimiento de estos microorganismos.

Por ello, las BAL intentarán sobrevivir utilizando el ácido málico como sustrato. Si la fermentación alcohólica generaba poco rendimiento energético, la FML es menos rentable. Debido a esto, las BAL no crecerán mucho en población, casi exclusivamente utilizarán toda esta energía para mantenerse vivas.

Beneficios de la FML

Globalmente se considera que aporta una mejora a la calidad del vino. Es especialmente interesante para tintos, y para algunos blancos ácidos. El principal resultado es una desacidificación. Se pasa de un ácido dicarboxílico a un monocarboxílico. No es cuantitativamente muy grande, se cambian unas decimas de pH pero organolépticamente se aprecia muy bien.

Más allá de la desacidificación hay otros procesos que mejoran las características organolépticas del vino.

Además, mejora la estabilidad microbiológica del vino. Consumiendo el málico de manera controlada en bodega, no hay tanto riesgo de que se diese lugar en botella. Si se da en botella tendríamos un vino tinto con aguja, no deseable.

Otro problema más grave es que el málico junto con otros compuestos nitrogenados, puedan ser utilizados por otros microorganismos como otras BAL contaminantes, como Pediococcus u otras bacterias lácticas.

Haciéndola de una manera controlada, se empobrece el vino en nutrientes y así se evita el riesgo de contaminación.




Vino en la Feria Alimentaria 2016

En pocas palabras: mucho en muy poco tiempo. ¡Hola! Hoy toca hablar sobre una experiencia muy recomendable a la que he tenido la oportunidad de asistir. La semana pasada tuvo lugar La Feria Alimentaria 2016 en el recinto ferial Fira Barcelona de la capital condal.

Allí, se reunen profesionales del sector agroalimentario y bebidas para dar mayor visibilidad a sus productos, así como para firmar nuevos negocios. Todo ello dentro de un ambiente cuidado y agradable.

Tuve la oportunidad de asistir a la Alimentaria 2016 por la Universitat Rovira i Virgili, que nos facilitó las entradas (con un pequeño descuento) a estudiantes e investigadores. Esta entrada fue únicamente para el día 28 de abril, jueves. Éste era el último día de feria. Una pena porque muchos stands comenzaron a recoger antes de la hora de cierre a las 18:00.

811 Clos Pons
811 de Bodegas Clos Pons, D.O. Costers del Segre

Junto con otros compañeros, disfrutamos de la Feria. Entramos, alrededor de las 10:00, por el pabellón de alimentación variada, pero, rápidamente pusimos rumbo al pabellón Intervin, dedicado al vino.

Nos juntamos un grupo de aproximadamente media docena de personas que, además de amantes del vino, somos personal investigador del ámbito enológico.

Está claro que el objetivo de la Feria es cerrar nuevos negocios. Y es precisamente por esto, que algunas de las bodegas a las que nos acercamos a interesarnos por sus vinos, nos negaron una copa. Sin embargo, muchas bodegas nos recibieron con los brazos abiertos, ya fuese por ser conocidos o por simple simpatía e interés por sus productos.

Fueron muchos los vinos que pudimos catar, de bodegas como Clos Pons, Vilarnau, Protos, Freixenet, Juve i Camps, Codorniu, Miquel Pons, Tobia y un larguísimo etcétera.

Tobia
Muestra de los vinos de Bodegas Tobia, D.O.Ca. Rioja

Disfruté mucho la experiencia y, por supuesto, asistiré a la próxima edición de 2018.

Por último, a los organizadores de la Feria y a algunas bodegas, me gustaría dejarles la siguiente reflexión: las personas de a pie, han pagado su entrada para asistir a la feria, no son comerciales, ni distribuidores, ni gerentes de negocios del sector, ni periodistas.

Quizás, en algunas ocasiones, el boca a boca, es la mejor herramienta de negocios y, negando una copa, se crea mala imagen a los consumidores. No critico la posición de los comerciales al negar la copa a un “no profesional”, pero si a éstos se les permite la entrada en la feria, qué menos que tratarlo como a un igual, ¿no? Puede que esté equivocado yo y no haya comprendido bien el espíritu de esta feria.

Dicho esto, muchisímas gracias a toda la gente que hizo que ese jueves fuera tan especial. No todos los días se pueden catar y conocer tantos vinos y bodegas. Gracias también a la mejor compañia posible en este día.